Nicasio Zabalza Satrustegui (1828-1900), político carlista en tiempos de convulsión y guerra.
- Museo Carlista de Madrid
- 29 may
- 7 min de lectura
El Museo Carlista de Madrid ha visto incrementada, gracias a una generosa donación privada, su extraordinaria pinacoteca de carlismo -probablemente la mejor existente- con tres nuevos cuadros relacionados con un personaje poco conocido en la actualidad y al que esta circunstancia nos permite recordar: el político navarro Don Nicasio Zabalza.

Nicasio Zabaleta Satrústegui nació en Ororbia, concejo perteneciente al municipio de la Cendea de Olza (Navarra), el 14 de diciembre de 1828, siendo hijo de Miguel María Zabalza Górriz, de Muru-Astráin, y de Balbina Satrustegui Baráibar, natural de Ororbia.

Desconocemos detalles sobre otros hijos que el matrimonio pudo tener, aparte de Nicasio, aunque si sabemos de la existencia de al menos una hija, de nombre Francisca, a la que conocemos por un retrato que en su ancianidad la hizo el pintor tolosarra Alejandrino Irureta Artola (1854-1912).

Miembro de una familia acomodada y con diversas propiedades, hacia 1845 el joven Nicasio Zavbalza se trasladó a Pamplona, donde en 1851 contrajo matrimonio con la pamplonica Sofía Jerónima Espinal Ciganda, que durante toda su vida apoyaría la actividad política de su marido.

El matrimonio tuvo doce hijos, de los que conocemos el nombre de los cinco hijos varones (Marino, Nicasio, Joaquín, Carlos, y Alberto) y cinco hijas (Balbina, Isabel, Dolores, Enriqueta y Pilar) que sobrevivieron.
En febrero de 1857, Nicasio Zabalza fue elegido concejal en el Ayuntamiento de Pamplona. En julio de 1858 le correspondió por sorteo continuar un bienio más en el puesto (1859-1860).
Zabalza era carlista y amigo personal de Julio Nombela, destacado escritor que más tarde sería estrecho colaborador del Conde de Morella. Como carlista compitió sin éxito en las elecciones de 1860, sin embargo, en las de 1863 alcanzó el acta, al recibir prácticamente los mismos votos que el otro candidato, José María Gastón Echeverz.

Eran años de efervescencia política. Ese mismo año 1863 tuvo lugar en las Cortes españolas un intenso debate sobre el reconocimiento del Reino de Italia y, a partir de ese momento, se produjo una fractura en el mundo liberal surgiendo el partido de los llamados neocatólicos.
La cuestión religiosa, que hasta entonces había tenido una importancia relativa, cobró una relevancia fundamental en la política y reactivó al carlismo, que durante la década llevaba una existencia lánguida por la deserción de Don Juan de Norbón y Braganza -en quien recaían los derechos al Trono- de sus obligaciones dinásticas. Eminentes figuras públicas, como el alavés Ramón Ortiz de Zárate, pasaron de las filas liberales moderadas al neocatolicismo. La cuestión religiosa pasó a ocupar un primer lugar en paralelo con la causa foral, y se produjo un acercamiento en torno al lema “¡Jaungoikoa eta foruak!”, que conduciría después a una fusión con el carlismo,
El 1 de enero de 1864, Nicasio Zabalza tomó posesión de su escaño en la Diputación de Navarra, que renovó en las elecciones de 1866. Entre 1866 de hecho y 1867 de derecho, ejerció la vicepresidencia de la misma, equivalente a efectos prácticos a la presidencia al ser nombrado Gastón gobernador civil.
Durante su mandato fue el máximo impulsor de la política de aproximación de Navarra a las Provincias Vascongadas, junto al también navarro Cancio Mena y al alavés Ortiz de Zárate. Impulsó un programa de cooperación, bajo el lema de Laurak Bat [los cuatro (territorios) uno]. El programa contemplaba proyectos como la creación de una universidad vasco-navarra (6 de junio de 1866) y la incorporación de las Provincias Vascongadas a la audiencia de Pamplona.
El 2 de octubre de 1868, apenas dos semanas después de la revolución que destronó a Isabel II, Zabalza fue cesado por la Junta suprema del Gobierno de Navarra.
El carlismo resurgía del periodo de latencia en que había estado sumido. En 1866 se creó el influyente “Semanario católico vasco navarro” (1866), dirigido por el canónigo guipuzcoano Vicente Manterola, y posteriormente, en 1869, el periódico semanal “El País Vasco Navarro” y otros periódicos fruto de la experiencia literaria y propagandística que habían aportado al carlismo los neocatólicos.

En las Cortes Constituyentes de 1869, Nicasio Zabalza fue elegido diputado por el distrito de Pamplona, formando parte de la minoría carlista. No firmó ninguna enmienda, pero desde su escaño votó a favor de la unidad católica, la confesionalidad del Estado, la indemnización y supresión de las regalías, en contra de la libertad religiosa y el mantenimiento del culto sólo para los católicos.
En los meses de julio y agosto de 1869, Zabalza estuvo implicado en la conspiración que preparaba un alzamiento a favor del Pretendiente Don Carlos de Borbón y Austria-Este. El Congreso anuló su inmunidad parlamentaria, a petición del juez de primera instancia, y fue procesado junto con su compañero Joaquín Ochoa de Olza. La requisitoria para su busca y captura se publicó en el Boletín Oficial de la Provincia de Navarra del 10 de noviembre de 1869.

Nicasio Zabalza se exilió a Francia con su familia para evitar su detención y entró en contacto con el Pretendiente Don Carlos de Borbón y Austria-Este, que había fijado su residencia en la capital francesa, pasando a formar parte de su Consejo. Don Carlos y su esposa Doña Margarita fueron padrinos de bautizo del hijo que allí dio a luz Sofía Gerónima, la esposa de Nicasio Zabalza, a la que Don Carlos, estando ella todavía en cama, impuso la Cruz de los Restauradores de la Monarquía, que aún conservan sus descendientes. Curiosamente, este hijo Carlos se casaría años después en Guatemala con la hija del presidente de la República guatemalteca, Amalia Tinoco.

Otra hija de Nicasio, Balbina (Pamplona, 1857), la mayor, se casaría con el correr de los años, con el entonces viudo Benito Arenzana Echarri (Madrid, c. 1841), vizconde de la Ribera de Adaja y conde de Fuente Nueva de Arenzana.
Las últimas de las hijas de Nicasio Zabalza, Enriqueta y Pilar, entonces solteras, vivieron con su hermana Balbina, tras enviudar ésta, en el barrio de Gros en San Sebastián. Durante la Cruzada de 1936-1939, Enriqueta fue enfermera en el hospital militar.
Como hemos señalado anteriormente, Nicasio Zabalza formó parte del primer Consejo en torno al joven Don Carlos de Borbón y Austria-Este, que desde 1868 se dedicó a relanzar el partido carlista.

El 18 de abril de 1870, Zabalza fue uno de los asistentes a la transcendental reunión celebrada en Vevey (Suiza), a la que acudieron cerca de noventa personalidades de la plana mayor del carlismo para reestructurar el partido y preparar su estrategia de cara a las elecciones a Cortes Constituyentes. Al término de la reunión, el propio Don Carlos le nombró miembro del Consejo provisional cuya misión era dirigir las cuestiones de política, guerra y hacienda del movimiento carlista.


Producido el levantamiento de 1872 que dio inicio a la Tercera Guerra Carlista, Zabalza, a instancias del político carlista tafallés y diputado en Cortes Demetrio Iríbas, formó parte de la Diputación a Guerra de Navarra -de la que Iríbas era secretario-, que en 1874 sustituyó a la Junta Gubernativa de Navarra creada en 1872 por el general Rada.

Marino Zabalza, el mayor de los hijos de Nicasio, se incorporó al ejército carlista siendo ayudante de campo del propio Carlos VII. Participó en la batalla de Montejurra, y quizás en la de Lácar, y ganó la Cruz del Mérito Militar que, aunque había perdido el escudo central, llevó después el resto de su vida en la cartera.

Concluida la guerra con la derrota del carlismo, Nicasio de Zabalza se exilió a Francia con su familia y ayudo a mantener la corte carlista en el exilio. Balbina, la hija mayor, fue Dama de la reina Margarita. Las vicisitudes de la guerra y el exilio produjeron la ruina de su patrimonio familiar, al verse obligado a vender las fincas en Navarra y dos casas en la Puerta del Sol de Madrid.
Marino Zabalza, que no aceptó el reconocimiento de sus grados militares por parte del Estado y prefirió el exilio, empezó a trabajar en el Banco de Francia en París y contrajo matrimonio con una francesa. Nombrado director del Banco de Francia en Tonkin (Indochina), vivió allí hasta que enfermo. Volvió después a Paris, y tras enviudar regresó a Ororbia (Navarra), donde falleció en 1920.
Tiempo después, sin que podamos precisar exactamente cuándo, Nicasio Zabalza volvió a Navarra y a su pueblo, donde fallecería y recibiría sepultura el 5 de septiembre del año 1900. Hasta el final de su vida siguió haciendo pública profesión de sus ideas con la experiencia dada por los años, sumándose a manifiestos que abogaban por la unión de los católicos, como el encabezado en 1881 por el conde de Orgaz, el marqués de Villadarias, Pidal y Mon y otros hombres del tradicionalismo en apoyo del episcopado francés.
Su viuda, Sofía Gerónima, que siempre había estado a su lado en la prosperidad y en la adversidad, le sobreviría aún unos años, falleciendo en Pamplona el 11 de octubre de 1919, a los 87 años de edad.
Sus hijos y descendientes mantuvieron hasta nuestros días el recuerdo de quien fuera uno de aquellos admirables representantes del carlismo decimonónico, que no dudaron en luchar en los campos de batalla o, como fue el caso de Don Nicasio de Zabalza Satrústegui, en entregar sus vidas y haciendas a la Causa de Dios, Patria y Rey legítimo a la que consagraron todos sus esfuerzos.




Comentarios