top of page

Retrato de un carlista catalán

  • Museo Carlista de Madrid
  • hace 11 horas
  • 13 Min. de lectura

Actualizado: hace 3 horas

Carlista catalán. O/l. Museo Carlista de Madrid
Carlista catalán. O/l. Museo Carlista de Madrid

 En el mes de febrero de 2026 el Museo Carlista de Madrid ha adquirido para sus fondos un magnífico óleo sobre lienzo de un carlista catalán, vendido en una conocida casa de subastas de Madrid.

La ficha del catálogo de la subasta lo describía como “Escuela española S. XIX.  Carlista. Óleo sobre lienzo. Firmado. Medidas 76 x 50 cm”.

El experto que peritó la obra no pudo darnos más detalles, salvo que el cuadro provenía de Barcelona, de un coleccionista de pintura catalana.


Esta breve y decepcionante información de lo que a todas luces es un valioso cuadro de época, de temática carlista y gran valor artístico, nos ha llevado a realizar una indagación ayudada por la IA que nos permitiera un mayor conocimiento del cuadro y lo relativo al mismo.

La obra presenta lo que podría ser una firma en su ángulo inferior izquierdo, si bien la misma resulta completamente ilegible.


La inequívoca procedencia catalana del cuadro, junto con las etiquetas de papel pegadas en el bastidor y la trasera del marco con el nombre Villalonga -a las que luego nos referiremos-, descartaban de inicio que el cuadro fuera italiano y el protagonista un soldado garibaldino, como unas iniciales consultas a la IA parecían equivocadamente sugerir.


Es cierto que el atuendo del retratado, con “camisa” (que no es tal) roja y pantalón azul grisáceo con polainas negras, manta cruzada sobre el pecho y mochila, parecían indicar un miembro de una brigada ligera de las tropas alpinas de Garibaldi (Cacciatori delle Alpi), pero el resto de los elementos hacían descartar completamente esa posibilidad, empezando por la visible boina roja, tan características de los carlistas.


Los Garibaldinos, además de su distintiva camisa roja (las famosas "camicie rosse"), a menudo llevaban un pañuelo al cuello -que falta en nuestro personaje- y generalmente sombreros de ala ancha (tipo calabrese) o gorros de cuartel, aunque algunos voluntarios (especialmente en unidades de cazadores o durante la unificación) adoptaron boinas o gorros suaves de color rojo que podrían supuestamente parecerse a la boina del cuadro.


Sin embargo, la boina que aparece en el cuadro es claramente una boina carlista, en cuyo frente pueden apreciarse, además, tres flores de lis bordadas y los flecos de una borla de hilo dorado que estaría sujeta con una chapa en el centro y que caen sobre el lateral.


Detalle del cuadro para apreciar el frontal de la boina con las flores de lis y los flecos de la borla.
Detalle del cuadro para apreciar el frontal de la boina con las flores de lis y los flecos de la borla.

La flor de lis es el símbolo dinástico de los Borbones. Ver tres flores de lis bordadas en hilo de oro en la frente de la boina indica claramente que se trata de un combatiente legitimista español, es decir, de un carlista, y también que el portador tiene cierto estatus. Esto también viene corroborado por los flecos de la borla o madroño. En el ejército carlista, el tamaño y el material de la borla indicaban el rango. Los oficiales solían llevar borlas de hilo de oro o plata que caían desde una chapa central (generalmente con la cifra o anagrama del rey).


El personaje no viste un uniforme reglamentario, sino una mezcla de ropa civil y militar (polainas, manta de piel, fusil). Esto encaja con la figura del "voluntario" o el combatiente de partidas irregulares, algo muy común en las guerras carlistas del XIX. El hecho de que lleve una chaqueta roja (estilo "zuavo" o cazador) sugiere que podría pertenecer a una unidad específica, como los Cazadores de Montaña o una unidad de escolta. Dado que lleva una boina tan ornamentada, estamos probablemente ante un oficial, suboficial o un voluntario distinguido.


El fusil que porta el retratado es congruente con lo anterior y parece reforzar esta interpretación.


Detalle del fusil portado por el retratado.
Detalle del fusil portado por el retratado.

Por los detalles técnicos que se aprecian en el óleo, el arma que porta el personaje es un fusil de percusión, muy probablemente un modelo derivado del famoso Enfield Pattern 1853 o un Snider-Enfield (la versión de retrocarga basada en el primero).

Lo más distintivo es el martillo (el "perro") que se ve bajo el pulgar del personaje. A diferencia de los antiguos fusiles de chispa, este no tiene una "frizzen" (rastrillo) ni una cazoleta para pólvora. En su lugar, el martillo golpea una chimenea donde se colocaba un pistón o fulminante de mercurio. Este sistema fue el estándar entre 1840 y 1860.

La forma de la pletina de metal (donde se asienta el martillo) y la manera en que el guardamano de madera abraza el cañón son típicas de la era victoriana británica. Se alcanzan a ver las bandas de metal o abrazaderas que sujetan el cañón a la madera. Si el fusil tiene tres, es el modelo largo que usaba la infantería británica; si tiene dos, es la versión corta o "carabina" para sargentos o artillería.


Justo debajo del cañón se asoma la punta de la baqueta metálica, utilizada para cargar el fusil por la boca (si es el modelo 1853) o para limpiar el ánima.

Por todo lo anterior, el fusil se trata de un Enfield 1853 de avancarga. Es un arma icónica por ser uno de los primeros fusiles de ánima rayada distribuidos masivamente, lo que permitía una precisión letal a mucha mayor distancia que los mosquetes lisos anteriores. En el cañón se aprecia el alza de escalera, diseñada para disparar con precisión a largas distancias (hasta 800-900 yardas), algo que solo los fusiles de ánima rayada de calidad permitían.


Al tratarse de un carlista catalán, estamos ante una pieza que refleja la realidad del "armamento de oportunidad" típico de las Guerras Carlistas en España. Aunque a primera vista el diseño recuerda al Enfield británico, en el contexto carlista lo más probable es que se trate de una transformación española o una importación específica para la Tercera Guerra Carlista (1872-1876).


Por el sistema de percusión (el martillo golpeando la chimenea) y el acabado del arma, podemos descartar casi con seguridad la Primera Guerra Carlista (donde predominaba el pedernal/chispa). Ello implica que se trata de un retrato de la Tercera Guerra Carlista. En esta época, los carlistas compraron miles de fusiles excedentes en el extranjero.


En la imagen se observa un cañón de ánima rayada (por el tipo de alza de mira que se intuye cerca de la mano izquierda), lo que lo asemeja a un Enfield Pattern 1853 (calibre .577) de cañón corto, o una copia producida en Éibar bajo ese patrón. Los carlistas importaron grandes cantidades de estos fusiles desde Inglaterra a través de la frontera francesa y la costa cantábrica.


Los carlistas eran maestros en reciclar armamento. Muchos de los fusiles que vemos en retratos de la época son fusiles de avancarga transformados. A veces estos fusiles se adaptaban al sistema Snider (retrocarga), pero el martillo que se ve en tu foto es el clásico de percusión para cápsula, lo que indica que el del cuadro es un modelo de avancarga (se carga por la boca), aunque en 1874 los carlistas ya empezaban a usar retrocargas como el Berdan.


En la pintura se aprecia un metal bien cuidado y una madera oscura, lo que sugiere que el artista quería retratar a un combatiente con un equipo de primera línea, no un simple escopetero con armas de caza.


En Cataluña, las fuerzas carlistas (especialmente bajo el mando de líderes como Savalls) tenían una estética muy marcada. El uso de la manta cruzada y el fusil Enfield portados por el carlista del cuadro eran el "estándar de oro" del combatiente catalán que operaba en zonas montañosas, donde la precisión del rayado del Enfield era una ventaja táctica enorme contra las tropas liberales.


La correa verde es un detalle muy auténtico. Las correas de cuero verde o cáñamo eran comunes en las unidades de voluntarios que no siempre seguían el reglamento de cuero negro o blanco del ejército regular.


Los detalles de la boina y el fusil confirman que estamos ante un oficial o un voluntario carlista de élite (quizás un "guía" o miembro de una unidad distinguida) en el frente catalán o del Maestrazgo de la Tercera Guerra (1872-1876).


Como curiosidad, la cadena de reloj que asoma por la chaqueta, es un símbolo de estatus civil llevado al campo de batalla. Esto, junto al fusil de percusión perfectamente mantenido, nos habla de un hombre que tenía recursos económicos y una posición social elevada antes de unirse a la causa de Carlos VII.

 

En cuanto a la datación del cuadro, el marco da valiosas pistas. 

El cuadro del carlista catalán con su marco original.
El cuadro del carlista catalán con su marco original.

Se trata de un marco dorado historicista, de madera tallada, no molde industrial moderno, dorado al agua / estuco, con pátina envejecida y ecoración continua y repetitiva, de gusto clásico. Esto es muy típico del siglo XIX.  Ese tipo de marco se produce sobre todo entre c. 1850 y 1900.

El motivo decorativo es clásico, simétrico, sin exuberancia rococó, muy común en la segunda mitad del siglo XIX, lo que encaja perfectamente como marco contemporáneo al artista que hubiera pintado el cuadro en la década o décadas siguientes al final de la Tercera Guerra Carlista. La pátina del marco y el craquelado del lienzo parecen coherentes en edad. y situables en el período 1860–1890.


La trasera del marco confirma y afina también lo que veníamos deduciendo. Está hecho en madera maciza, ensamblada con cortes simples. Sin contrachapado ni tableros industriales, lo que quiere decir que es anterior al siglo XX. El bastidor de madera con cuñas en las esquinas (para tensar la tela) es típico del siglo XIX.  Todo esto apunta con fuerza a segunda mitad del siglo XIX como fecha para el cuadro.


Trasera del cuadro, mostrando la parte posterior del marco y el bastidor.
Trasera del cuadro, mostrando la parte posterior del marco y el bastidor.

El lienzo es de tela gruesa, probablemente lino o cáñamo. Trama irregular, no industrial, lo que descarta una obra del siglo XX. Presenta manchas de oxidación y un envejecimiento coherente. Es muy interesante ver la silueta oscura que se transparenta en el reverso (“el fantasma”). Esto ocurre porque el artista usó mucha carga de aceite o pigmentos orgánicos que, con las décadas, han ido penetrando en el tejido de la tela. Es una señal excelente de antigüedad y autenticidad.

Hay un pequeño parche rectangular cerca de la base. Esto indica que la tela sufrió un pequeño desgarro o agujero en el pasado y fue reparado profesionalmente para estabilizar la obra.


En la trasera del marco y pegadas al bastidor se aprecian una serie de etiquetas manuscritas en las que se repite el nombre Villalonga, y un número de catalogación. Las más antiguas son de papel amarillento, envejecido de forma natural. Escritas con tinta azul, muy típica de finales del XIX o principios del XX y escritura cursiva antigua, no contemporánea. Estas etiquetas son casi con total seguridad de inventarios antiguos, colecciones privadas o exposiciones locales (muy habitual en Cataluña).

Las etiquetas refuerzan mucho que el cuadro es decimonónico, de ámbito catalán, probablemente procedente de una colección privada rural o burguesa. Tema histórico carlista tratado con orgullo/localismo.


Etiquetas en la trasera del cuadro, pegadas en el bastidor.
Etiquetas en la trasera del cuadro, pegadas en el bastidor.

La etiqueta superior manuscrita, es pequeña y de papel envejecido. Se lee claramente “Villalonga” (sin iniciales, sin fecha, sin “colección de”, sin “autor”). Está colocada en el travesaño superior del bastidor, no en el centro ni junto al lienzo. La etiqueta inmediatamente a la derecha, manuscrita también, pero con numeración/código. El número "4038" sugiere que el cuadro perteneció a una colección importante o que pasó por una casa de subastas de gran volumen en Barcelona (como la antigua Sala Parés o similares). El detalle clave es que ambas etiquetas no son contemporáneas entre sí: Villalonga parece más antigua y la numerada parece claramente posterior.

 

Una posibilidad es que “Villalonga” sea el retratado. En el siglo XIX era muy habitual identificar retratos solo con el apellido, sobre todo en casas familiares, inventarios post mortem o traslados de bienes. El lugar donde está puesta (travesaño superior) es típico de identificación del personaje, no del autor.

El apellido Villalonga es de rancio abolengo en Cataluña y Baleares. Hubo destacados militares y personalidades con este apellido en el siglo XIX. No sería extraño que un miembro de la familia Villalonga hubiera combatido en la guerra carlista y que este cuadro fuera su retrato conmemorativo, conservado por sus descendientes en Barcelona.


El protagonista del cuadro no es un campesino que pasaba por allí; es un veterano curtido. La mirada fija, la barba canosa y el equipo (fusil de precisión, reloj de bolsillo con cadena que se ve en la chaqueta y la boina de oficial) sugieren que es un cabecilla o un oficial veterano de las fuerzas carlistas en Cataluña. La vestimenta roja y la manta de lana cruzada (típica piel de abrigo) eran el equipo de campaña distintivo de los carlistas en las comarcas montañosas montañas de Cataluña. Este atuendo "de guerrillero" combinado con el estatus de la boina sugiere un mando curtido en la guerra de partidas.


En retratos políticos o ideológicos (como un carlista), el apellido bastaba dentro del entorno familiar. Esto encaja muy bien con: un carlista catalán de rango social medio/alto, probablemente no una figura histórica “famosa”, sino un notable local o jefe tradicionalista de ámbito comarcal, cuyo retrato se conservó como memoria familiar. La etiqueta numerada posterior indica que el cuadro salió de su contexto familiar original, y fue inventariado (colección, herencia, comercio, subasta).


Hubo destacados jefes con el apellido Villalonga en el Ejército Carlista de Cataluña. Al parecer y sin que hayamos podido confirmarlo, uno de ellos llegó a alcanzar el grado de teniente coronel en el Estado Mayor en 1873 en las tropas mandadas por Savalls. La fisonomía de veterano con barba poblada y el equipo de alta calidad (fusil Enfield y reloj de bolsillo) encajan con con la imagen de los "viejos jefes" que volvieron a las armas en 1872 tras haber luchado en la Primera Guerra (1833-1840).


El general Francesc Savalls y sus oficiales en la Tercera Guerra Carlista.
El general Francesc Savalls y sus oficiales en la Tercera Guerra Carlista.

En las fuentes hemos visto mención a un Genís (Ginés) Villalonga, un jefe carlista que operó en las comarcas de Gerona y Barcelona con Savalls y en el Maestrazgo con Cucala, y del que no hemos podido encontrar más información que su señalamiento como destacado cabecilla en Cataluña durante la Tercera Guerra Carlista (1872-1876). Si la etiqueta se refiere al sujeto, podría ser este jefe militar, retratado para la posteridad con sus atributos de mando.

 

Otra posibilidad es que “Villalonga” fuera el antiguo propietario familiar del cuadro. Esto sería lo más probable si el retrato no representa a un Villalonga, pero en ese caso el cuadro habría pasado pronto a manos de una familia Villalonga (por herencia o alianza), pues la etiqueta es claramente antigua.


En Barcelona, la familia Villalonga tuvo miembros vinculados tanto al arte como al coleccionismo de temática histórica. En este caso, el "Sr. Villalonga" de la etiqueta sería el dueño que registró el cuadro en su colección privada o para una exposición póstuma.

Las etiquetas en el bastidor con el nombre "Sr. Villalonga" y un número de inventario sugieren que la obra perteneció a una colección privada o pasó por un proceso de catalogación en Barcelona. La etiqueta con el texto "Sr. Villalonga" y el número "4038" en papel envejecido es una marca clásica de inventario o de un almacén de arte.


En la Barcelona del siglo XIX, existían establecimientos de gran prestigio como los Almacenes del Sr. Villalonga, ubicados en la calle Escudillers, que eran referentes en la venta de artículos de lujo y objetos de arte. Es muy probable que el cuadro pasara por este establecimiento o formara parte de su inventario, lo que explicaría el número de lote o catálogo "4038".

 

Finalmente, la tercera posibilidad es que Villalonga sea el nombre del artista que pintó el cuadro.

Si "Villalonga" fuera el autor, estaríamos ante un artista local que conocía muy bien la iconografía carlista. En Barcelona hubo varios pintores y dibujantes con ese apellido a finales del XIX. Sin embargo, el realismo con el que está pintado el fusil Enfield y la textura de la manta de piel/lana sugieren a un pintor destacado o alguien muy cercano al estado mayor carlista.


Existe un pintor catalán de relevancia que encaja temporalmente: Jaume Vilallonga (o Vilallonga) i Balam (Barcelona, 1861-1904). Su formación en la Escuela de la Llotja de Barcelona y su producción a finales del siglo XIX coinciden con el realismo detallado que se observa en el cuadro, especialmente en la textura de la manta de lana, las arrugas de la piel y la precisión técnica del fusil Enfield.


El pintor barcelonés Jaume Villalonga i Balam.
El pintor barcelonés Jaume Villalonga i Balam.

Según Wikipedia, Jaume Vilallonga i Balam (Barcelona, ​​ 4 de junio de 1861 - Tossa de Mar, 7 de agosto de 1904) aunque nació en Barcelona, pasó su infancia y gran parte de su adolescencia en Tossa de Mar, de donde era oriunda su madre Maria Balam i Colom. Su padre Martí Vilallonga i Puig, nacido en Llançà era sastre de oficio. Recibió su primera formación en la Escuela de Bellas Artes de Barcelona, ​​la Escuela Llotja (1881-83) y, posteriormente, en la escuela oficial de San Fernando en Madrid (1883-86) y, también, de forma autodidáctica, a través de salidas solitarias para pintar la naturaleza. Viajó a París y trabajó durante algún tiempo en el Museo del Louvre, en la Académie Colarossi y en el estudio del pintor Collant (1887-88). De vuelta a Cataluña, organizó con otros artistas destacados, una Exposición Regional de Bellas Artes en Sant Feliu de Guíxols en 1882, con bastante éxito. Más adelante, recibió varios premios en su participación en la Exposición Internacional de Bellas Artes celebrada en Madrid y en varios Certámenes en Barcelona y Londres (1894). A partir de ese momento, su obra recibió notables alabanzas de los críticos de arte más autorizados.


Firma del pintor Jaume Villalonga.
Firma del pintor Jaume Villalonga.

Villalonga que, también, regentó una academia de dibujo y pintura en la villa de Sant Feliu de Guíxols, fue uno de los primeros artistas que valoró y dio a conocer el paisaje de Tossa de Mar, la villa donde residió y donde murió un 7 de agosto de 1904.


Vilallonga se formó en la escuela de la Llotja y destacó por su realismo, una técnica que se aprecia claramente en el detalle del metal del fusil y la textura de la piel del retratado en tu foto.  Aunque nació en 1861 y era joven durante la guerra, pudo haber pintado el retrato años después basándose en fotografías o apuntes del natural, algo frecuente para homenajear a veteranos carlistas en Barcelona, incluso a algún miembro de su propia familia.



Retrato de mujer, OL firmado por Jaume Vilallonga i Balam.
Retrato de mujer, OL firmado por Jaume Vilallonga i Balam.

Formado en la Escuela de la Llotja, Vilallonga trabajó en una época en la que los retratos de veteranos y figuras históricas locales eran muy demandados por la burguesía catalana.

Parece el candidato el candidato más sólido como autor de nuestro cuadro, por su estilo academicista y su presencia en el mercado artístico barcelonés de la época. El realismo casi fotográfico del fusil Enfield y la boina carlista son típicos de pintores formados en la Llotja que recibían encargos para retratar a figuras de la burguesía o del ámbito militar.

Aunque la etiqueta podría ser del comercio, el estilo del retrato apunta a Villalonga como posible autor, lo que cuadraría con la práctica de que los apellidos de los autores se anotaran en el bastidor para su identificación en talleres o exposiciones.

 

La conclusión final sobre el cuadro es que el retrato representa a un veterano de las guerras carlistas con un nivel de detalle que sugiere que fue realizado por un pintor conocedor de la fisonomía y el equipo militar local, como podría ser Jaume Vilallonga o un artista de su círculo en Barcelona.


Las etiquetas "Villalonga" podrían referirse tanto al autor como a una familia de la burguesía catalana que conservó la pieza, dado que el carlismo tuvo un fuerte arraigo en determinadas familias de la Ciudad Condal.

Si el cuadro fue un encargo familiar, el apellido coincidiría en las tres categorías: pintor (si fuera pariente), propietario y retratado.

 

El cuadro incorporado al Museo Carlista de Madrid es un retrato de un jefe militar carlista catalán (posiblemente un miembro de la familia Villalonga), portando un fusil de precisión Enfield 1853, y probablemente pintado por el barcelonés Jaume Vilallonga i Balam.


Se trata de una pieza de gran valor histórico-militar que documenta con precisión el armamento y la uniformidad de gala y campaña de la oficialidad carlista en Cataluña durante la década de 1870.


Independientemente de si Villalonga es el autor o el modelo, el cuadro tiene también un valor artístico evidente. El trabajo en el rostro, el brillo del arma y la profundidad del bosque es reflejo de una gran calidad técnica. El reverso muestra que es una pieza íntegra, con su tela original y un envejecimiento natural que le da mucho valor para la colección de un museo de la categoría que ha adquirido el Museo Carlista de Madrid.

Comentarios


180px-Coat_of_Arms_used_by_the_supporter

MUSEO CARLISTA DE MADRID.-

Colección J. Urcelay

Reservados los derechos. Museo Carlista de Madrid.- Colección J. Urcelay

bottom of page