LA SEGUNDA BODA DEL REY: UN RETRATO NUPCIAL DE DON CARLOS Y DOÑA BERTA
- Museo Carlista de Madrid
- hace 16 minutos
- 7 Min. de lectura
Sólo catorce meses después de que el 2 de enero de 1893 muriera su esposa Doña Margarita, de la que vivía en la práctica separado, el rey carlista Carlos VII sorprendió a sus leales anunciando sus segundas nupcias.

El matrimonio entre Carlos de Borbón y Austria-Este y doña Berta de Rohan, su segunda esposa, tuvo lugar el 28 de abril de 1894 en la ciudad de Praga.
El enlace se celebró en la capilla del palacio arzobispal de Praga. El monumental palacio es un edificio de fachada barroca concluida en 1765 y situado en la Plaza del Castillo de la capital checa, cerca de la catedral de San Vito.

La capilla del palacio, bajo la advocación de San Juan Bautista, fue construida en 1599 con decoración al fresco de Daniel Alexius de Květná.

La ceremonia fue oficiada por el arzobispo de la ciudad y primado de Bohemia, el cardenal Frantisek Schönborn. El primado era arzobispo de Praga desde 1885 y había sido elevado al solio cardenalicio en 1889 por el papa León XIII. Pertenecía a la influyente familia noble de los Schönborn, con gran presencia en la Iglesia del imperio austro-húngaro.

El banquete nupcial tuvo lugar en el palacio del conde Wallenstein-Wartemberg, tío carnal de la novia, que actualmente es la sede del Senado de la República Checa.

A la boda, celebrada en la intimidad, no asistieron por parte del novio más que Don Jaime, el Infante Don Alfonso y su esposa doña María de las Nieves, el conde de Faura y Francisco Melgar, entonces secretario de Don Carlos. Una orden expresa del emperador Francisco José prohibió mediante un ukase imperial la asistencia de ningún español o francés por razones familiares y diplomáticas. Las hijas de Don Carlos no asistieron al enlace, en prueba de su desaprobación del mismo.
De la fecha a aquel segundo matrimonio del Duque de Madrid -días antes o días después- conocemos dos fotografías de los contrayentes, debidas al estudio fotográfico Adéle, establecido en Viena.


El Atelier Adele fue un prestigioso estudio fotográfico en la Viena de finales del siglo XIX. Su fundadora, Adele Perlmutter-Heilperin había nacido en Praga en 1835, y en la década de 1850 se había trasladado a Viena, abriendo el estudio en 1862 junto a sus hermanos Max y Wilhelm. El gabinete, que prosperó y llegó a tener dos sucursales, se especializó en fotografía de retrato, y pronto ganó prestigio entre la aristocracia y realeza del imperio. En 1890 recibió el título de fotógrafo de la corte imperial. Ese mismo año Adèle cedió la gestión del negocio a su hermano Wilhelm.
El estudio empleaba a un equipo de fotógrafos y retocadores expertos que trabajaban juntos para producir imágenes de gran calidad. Además de la fotografía de retratos, el Atelier Adele también produjo fotografías de los monumentos de Viena, que se vendían como postales y recuerdos a los turistas que visitaban la ciudad.
¿Se hicieron los retratos de Viena antes o después de la boda celebrada en Praga?
Hay que tener en cuenta que en el imperio austro-húngaro lo habitual es que la boda civil se realizara antes de la religiosa para que esta tuviera validez legal. Era práctica habitual tanto realizar ambas el mismo día como en días cercanos. Las fuentes biográficas sobre Don Carlos consultadas no hacen referencia a este extremo, por lo que no puede descartarse -aunque se trate por mi parte de una mera especulación- que el enlace civil se registrara en Viena, antes de marchar a Praga, y fuera con esta ocasión con la que los esposos visitaran el Atelier Adéle para hacerse los retratos de boda. Viena está a poco más de 4 horas de tren de Praga -que formaba entonces parte del imperio austriaco.
Otra opción sería la contraria, es decir, que los retratos de Viena se realizaran después de celebrado el matrimonio en Praga, cuando los esposos pasaran por la capital austriaca camino de Venecia, en cuyo palacio de Loredan -regalo de la archiduquesa María Beatriz a su hijo Don Carlos- los nuevos esposos establecerían su residencia.
La primera de las fotografías que Adéle realizó a los recién casados -o de los contrayentes en días previos a su boda religiosa-, representa a los nuevos esposos agarrados del brazo en una pose convencional.

Para apreciar mejor los detalles hemos coloreado la fotografía usando la IA.
Don Carlos viste frac -prenda masculina de gran etiqueta muy usada en el siglo XIX-, porta al cuello el toisón de oro, y al pecho las placas de la Gran Cruz de Carlos III, arriba, y de San Fernando, debajo. Doña Berta, por su parte se adorna con una tiara en el pelo y no aparece vestida de novia, sino luciendo un kroje, prenda a modo de corpiño que se usaba en Bohemia -región de procedencia de la recién casada- hasta mediados del siglo XIX, pero que las mujeres continuaron usando durante celebraciones tradicionales y a veces en bodas o funerales.
Muchos kroje se ponían con blusas, chalecos y capas de faldas y era frecuente que se transmitieran de generación en generación, pudiéndose agregar adornos para dar unidad al conjunto.

La segunda de las fotografías, obtenida probablemente en la misma sesión, muestra a la real pareja en una imagen de mayor complicidad, con Don Carlos recostando ligeramente su cabeza sobre la de su esposa, ambos mirando de perfil hacia la izquierda de la cámara.
Una tercera fotografía, que debemos suponer parte de la serie, muestra a Doña Berta en solitario, vestida con la misma indumentaria y un extraño abanico o similar en la mano derecha.

La noticia del nuevo matrimonio del Duque de Madrid tuvo una amplia repercusión en la prensa española de la época, y particularmente la carlista, que se hizo eco de la personalidad de los contrayentes. Las pocas ilustraciones que se publicaron de los recién casados, como la aparecida en El Correo Español, estuvieron inspiradas en las fotografías de Adéle, en la que hemos recogido más arriba o en otras que pudieron obtenerse en aquella misma sesión y que desconocemos.

En su número de 30 de abril de 1894 La Hormiga de Oro publicó, a propósito del enlace, un magnífico dibujo de Paciano Ross de Doña Berta, inspirado claramente en en el retrato en solitario realizado por Adéle que hemos mostrado anteriormente. Lo hemos coloreado, haciendo nuevamente uso de la IA, para apreciar la calidad de la obra de ese extraordinario pintor o ilustrador carlista que fue el hoy injustamente olvidado Paciano Ross.

Este conjunto iconográfico y las disquisiciones a propósito del mismo de las que hemos dado cuenta, es lo que da especial valor a un extraordinario retrato nupcial de Don Carlos y Doña Berta que ha pasado a engrosar la colección del Museo Carlista de Madrid, fruto de la donación de un veterano y conocido carlista madrileño.
El retrato está realizado a carboncillo y pastel sobre papel, sus medidas son 80x44 cm y está firmado por R. Veláz, sin fecha de realización.
El dibujo representa no solo una nueva imagen de los contrayentes, sino que probablemente es la única verdadera “foto de boda” -de la boda religiosa y aunque sea un dibujo- que conocemos de la real pareja.
En ella podemos apreciar realmente cual fue su indumentaria para su enlace matrimonial en el palacio arzobispal de Praga, diferente en varios aspectos de la que lucieron antes -o lucirían días después- para la sesión fotográfica en Viena.

El retrato al carboncillo y pastel sobre papel está firmado, como hemos señalado, por R. Velaz (¿quizás T. en lugar de R.?), apellido que podría ser una contracción de Velázquez, del que no he encontrado referencias. No está fechado, pero se trata sin duda de una obra de época, probablemente de aquel mismo 1894. Es muy probable que fuera un ilustrador quien lo dibujara quizás para ser luego publicada en algún periódico carlista o destinada a algún Círculo.
El dibujo de R. Veláz está dentro de un marco al que con posterioridad se añadió un escudo real, y una plaquita en la que se deslizó un error, al poner que la retratada con Don Carlos es la reina Margarita de Parma en lugar de Doña Berta.
Curiosamente, según información proporcionada por el donante, el cuadro procedía de un convento de monjas de clausura de Navarra, lo cual no sería más que una prueba más de la penetración que el carlismo tuvo en los sectores del catolicismo español de la época.
El retrato puede ya admirarse expuesto en la Sala dedicada a Carlos VII en el museo carlista situado en San Lorenzo del Escorial.
Si siempre hay que dar la bienvenida a cualquier adición a la extensa iconografía existente de Don Carlos de Borbón y Austria-Este, el inolvidable Carlos VII de la dinastía carlista, la singularidad de tratarse en este caso de la única imagen que conocemos de su enlace con Doña Berta de Rohan da un especial valor a su incorporación a los fondos del Museo Carlista de Madrid.




Comentarios