• Museo Carlista de Madrid

Tres fotografías inéditas de la vida cotidiana de Carlos VII

Actualizado: 30 de nov de 2019


Don Carlos y Doña Berta paseando con su perro León

Agradezco a mi amigo Javier María Pérez-Roldan que me proporcionara copia de tres fotografías de Don Carlos de Borbón y Austria-Este, que o bien son completamente inéditas o al menos eran desconocidas para mí. Se trata de tres interesantes fotografías de la vida cotidiana de Don Carlos con su esposa Berta de Rohan, con el aliciente de no ser fotografías de estudio -de las que conocemos muchas- sino obtenidas con las nuevas cámaras portátiles tipo Kodak que empezaron a estar disponibles en la primera década del siglo XX, y a las que tanto Don Carlos como Doña Berta eran muy aficionados, aunque esta última se limitara a enfocar, pues el resto de los ajustes para obtener la fotografía se los tenía que hacer alguien.

Según testimonio de Javier María Pérez-Roldán, las fotografías las obtuvo de uno de los descendientes de G. Contarini, conocido fotógrafo veneciano de cuyos estudios era Don Carlos asiduo. Probablemente en este caso las fotografías están tomadas en Varese (Italia), por comparación de alguno de sus elementos -la sombrilla que luce Doña Berta, por ejemplo- con otras fotos conocidas.

Disponemos de un testimonio de primera mano de estas escenas de la “vida privada” de Don Carlos en las Memorias Políticas de Manuel Polo y Peyrolón, que tuve la oportunidad de editar hace algunos años (Javier Urcelay: Memorias políticas de M. Polo y Peyrolón (1870-1913). Madrid; Biblioteca Nueva, 2013). En el capítulo referido a su veraneo en Interlaken (Suiza) en Julio de 1904, invitado por los Señores, escribe:

“Con su soberbio danés al lado, llaman la atención en cualquier sitio al que vayan… A todas partes vamos con el perrazo León. Ya he dicho que este hermosísimo perro danés, de gran tamaño y color miel, obtuvo premio en la Exposición Canina de París y costó a los Señores mil francos. Es muy zalamero y solo asusta a los niños. Doña Berta lo tiene siempre encima y viendo impasible como le ensucia los vestidos y destroza a zarpadas sus encajes. Como no tengo ninguna afición a los animales, me fastidia el perrazo por el mucho tiempo que nos hace perder en el paseo, o porque siempre me está ensuciando con sus lametones y llenándome de pelos con sus restregones. Don Carlos, que se daba cuenta, me dijo en una ocasión que me iba a regalar el perro, y yo le contesté riendo que lo vendería inmediatamente.


Los duques de Madrid llamaban la atención de los transeuntes por el tamaño de su perro

Seguramente la manutención de León en el Grand Hotel cuesta un ojo de la cara, no solo por lo que coma -aunque he visto como le atracan los Señores a bizcochos- sino también por las atenciones que los camareros tienen con el perro, poniendo antojas en los lugares en que se le antoja tumbarse y subiéndolo y bajándolo a la habitación de los señores. Doña Berta me comentó que en todos estos sitios les cobraban doble que a los demás por el mismo trato, solo por su trato y porque les ponen de alteza real hasta que se les cae la campanilla”.

El gran danés de Don Carlos pasó a la posteridad precisamente por una de las más famosas fotografías que del rey carlista hizo Contarini en su estudio, en la que el rey carlista aparece con abrigo largo y uniforme posando en actitud majestuosa y con el perro León a sus pies. De esta fotografía se hizo después un gran cuadro al óleo, que colgaba en las paredes del Palacio de Loredan, y que hoy está desaparecido. Se conservan abundantes copias del mismo realizadas por distintos artistas -una de ellas de gran tamaño formando parte de la colección del Museo Carlista de Madrid-, así como innumerables litografías, fotos y dibujos de mejor o peor calidad inspirados en la famosa fotografía.

León no fue el primer perro de Don Carlos y Doña Berta. Anteriormente habían tenido un bulldog de nombre Flock, que llegó al Palacio de Loredan el 10 de febrero de 1898. A diferencia de León, fue una compra barata, pues la real pareja lo compró en Viena por solo 22 duros. En lo que si se parecía Flock a León era en lo que disgustaba a Don Manuel Polo y Peyrolón, al que exasperaba que se tratara a un perro como a una persona: “También es cierto que algunos perros tienen la suerte de ser tratados con más cuidados que muchas criaturas racionales, venidas al parecer al mundo para sufrir y ser tratadas peor que los perros, y es que de todo se encuentra en la viña del Señor: hombres que merecían ser perros, y perros que parecen hombres”

La vida de Flock debió ser por lo menos tan regia como la de León, o incluso mejor por la novedad de ser el primer perro en Palacio: “Nuestro Flock se pasa la mayor parte del día sobre hermosa piel, en el despacho de Don Carlos. Le suben allí la comida y el propio rey se la pone con su propia mano. Lo bajan al salón de banderas mientras se toma el café, tanto después del almuerzo como después de la comida, con collar y bozal lo llevan consigo los señores de paseo, suelto pero bien vigilado para que nadie se meta con el perro, y duerme ronzando mucho en el pasillo inmediato al dormitorio del Señor”.

No sabemos cuando murió el bueno de Flock, pero está claro que tuvo corta vida pues solo seis escasos años después aparece en las Memorias de Polo sustituido por León, al que estas fotografías inéditas hasta ahora dan nuevo protagonismo y vida.


Don Carlos y Doña Berta de Rohan en un paseo a caballo

La tercera de las fotografías muestra un paseo a caballo de Don Carlos y Doña Berta, ambos excelentes jinetes y grandes aficionados a la hípica. La captación de una imagen en movimiento exigía una pericia en el manejo de aquellas primeras máquinas de ajustes manuales que no siempre resultaba fácil para fotógrafos aficionados. Aún así, lo inédito de la escena -es la única que se conoce de los reales esposos a caballo- confiere un interés indudable a esta fotografía.

A decir de nuestro querido amigo Víctor Sierra-Sesúmaga, el mayor experto en la cuestión, se conocen casi trescientas fotografías de Don Carlos localizadas en archivos públicos y privados. Celebramos y agradecemos al celo de Javier María Pérez-Roldan la incorporación de estas tres nuevas fotografías hasta ahora inéditas y que, por referirse a la faceta más privada y cotidiana de la vida del rey carlista, constituyen una valiosa ampliación del elenco existente.

MUSEO CARLISTA DE MADRID.-

Colección J. Urcelay

Reservados los derechos. Museo Carlista de Madrid.- Colección J. Urcelay