• Museo Carlista de Madrid

El "Borbón prófugo" y la impasibilidad real

Actualizado: ago 16


"Se te ofreció poder elegir entre la deshonra y la guerra y elegiste la deshonra, y también tendrás la guerra" (Winston Churchill a Chamberlain)



El Sr. Alberto Garzón, Ministro de Consumo del Gobierno, ha declarado que “el trato a Podemos contrasta con el que se da al Borbón prófugo” (ABC 14 agosto 2020). Expresión despectiva, falaz y ofensiva para toda la familia real. Pero aquí no pasa nada.

Es cierto que hay otros representantes de la extrema izquierda y el separatismo que han injuriado incluso más gravemente al rey, aunque la fiscalía haya considerado sus exabruptos simples muestras de la libertad de expresión.

Pero hay una diferencia de grado con las declaraciones del Sr. Garzón: el político que así habla forma parte del gobierno de Su Majestad el Rey Felipe VI, y es un ministro de la Monarquía. Por inverosímil que parezca.

El ministro juró, al tomar posesión de su cargo, respetar la Constitución y lealtad al rey. Pero eso no parece importar.

El día que se proclame la República, el Sr. Garzón tendrá que explicar que fue ministro de la Monarquía. Supongo que la explicación a sus colegas revolucionarios será que lo hizo para contribuir a derribarla desde dentro. Otra no se me ocurre.

Bien mirado, así no habrá que asaltar el Palacio de Invierno ni tendrán las turbamultas que tomar el Palacio Real. Su Majestad tiene sentados en los salones del Consejo de Ministros a los que aspiran a acabar con su reinado.

Es la primera vez en la historia de España que la Monarquía tiene un gobierno formado por ministros que aspiran, publica y abiertamente, a derrocar a esa misma monarquía. La primera vez que podrá hacerse un cambio de régimen sin necesidad de cambiar de gobierno.

Es la primera vez que el rey tiene un gobierno, al que preside en algunas ocasiones especiales, en el que hay ministros que querrían que el rey fuera derrocado, procesado, encarcelado y, eventualmente quizás incluso algo más. No exagero, si nos atenemos a los hechos históricos de los que se sienten herederos y a la manera como, con el pretexto de Don Juan Carlos, tiran por elevación contra su hijo.

No me digan ustedes que la situación no es vistosa.

El presidente Sánchez, que es el jefe de ese ministro, no tiene por lo visto tampoco nada que decir cuando su subordinado ofende de manera evidente al rey y a toda su familia. Por una decisión, la de que Don Juan Carlos saliera de España, tomada, por cierto, por el rey de acuerdo con el propio Sr. Sánchez.

Y el rey Felipe, por lo visto tampoco tiene nada que decir: ni al ministro que califica de “Borbón prófugo” al anterior jefe del estado y rey emérito -su padre, de quien recibe el trono-, ni al presidente del gobierno, del que ese ministro forma parte, para que al menos le dé un toque.

En fin, algo que denotara una mínima reacción.

El rey considera que su papel es tragar todo lo que le echen. Tragar poniendo cara de póker hasta lo que ningún español, con un mínimo de honra, estaría dispuesto a tolerar: la mentira y la indecencia arrojadas contra uno con el deliberado propósito de insultarle.

¿Cree el rey que con ello protege el trono? Lo dudo.

¿Cree que con ello tendrá el favor de los españoles? En mi modesta opinión, creo que los españoles preferirían tener un rey que demostrara agallas -tenerlas, las tiene-, incluso aunque le costara el trono.

Un editorial del diario ABC (16 agosto 2020), apuntaba que los partidos constitucionalistas deberían hacer una "defensa activa" de la monarquía, a la vista de las tendencias apuntadas en algunas encuestas.

Pero, ¿saldría mañana un español a defender al rey, cuando ni siquiera hace un gesto personal en su propia defensa?

Una cosa es un rey sin responsabilidades constitucionales -“rey poste” que decían los carlistas-, y otra cosa es un rey de materia inerte.

Majestad, no se trata de montar un escándalo. Simplemente de demostrar que tampoco vale todo. Y medios tiene sobrados a su alcance para ello.

Son estos pequeños vientos los que, si no se atajan, traen después otras tempestades.

Con mis respetos.

MUSEO CARLISTA DE MADRID.-

Colección J. Urcelay

Reservados los derechos. Museo Carlista de Madrid.- Colección J. Urcelay