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  • Museo Carlista de Madrid

Dibujo de Don Carlos por Goffredo Sommavilla en La Ilustración del Plata


La Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes contiene digitalizados 37 ejemplares del semanario La Ilustración del Plata, que se publicó en Montevideo a partir de 1887, y que se conservan en la Biblioteca América de la Universidad de Santiago de Compostela.

El ejemplar correspondiente al 7 de agosto de 1887 del semanario charrúa muestra en portada un muy poco conocido dibujo de Don Carlos de Borbón y Austria-Este, debido al lápiz de Sommavilla (https://www.cervantesvirtual.com/nd/ark:/59851/bmcx9320).


Goffredo Sommavilla (Belluno, Italia, 21-7-1850 - Montevideo, 21-10-1944) fue un artista de origen italiano, nacido en Belluno, al norte de Venecia. En 1882 llegó a Montevideo donde viviría ya hasta su muerte en 1944. En esta ciudad, se dedicó a la producción artística tanto en dibujo y pintura, destacando por la realización de imágenes de temática costumbrista; así como también a la técnica de grabado. 



El pintor y dibujante italo-uruguayo Goffredo Sommavilla

Además de su producción artística individual, Sommavilla se trasformó en Montevideo en profesor de dibujo y pintura en algunas instituciones locales, impartiendo clases por ejemplo en la Scuola Italiana y en la Escuela Nacional de Artes y Oficios, creada a mediados de 1879 para jóvenes con problemas de integración social o de las clases más pobres de la ciudad.

En la colección iconográfica del Museo Histórico Nacional, de Montevideo, se cuentan más de 50 personajes de cuyos retratos, Sommavilla realizó reproducciones litográficas en los talleres de la Escuela de Artes y Oficios.


Don Carlos con su familia, en la misma época en la que Sommavilla realizó su dibujo

El dibujo de Don Carlos realizado por Goffredo Sommavilla y plasmado en la portada del número de La Ilustración del Plata, da paso en la primera página interior de la revista a un artículo firmado por José Artal en agosto de 1887, muy pocas fechas antes de que el rey carlista llegara a tierras uruguayas. Un artículo en el que quien sería después figura clave de la presencia cultural española en América, muestra indudables simpatías por el carlismo y en particular por la figura de su rey proscrito.


José Artal Mayoral, primer conde de Conde de Artal (Tarragona 9.VI.1862 – San Sebastián (Guipúzcoa), 18.IV.1918) fue un nombre clave de la cultura española en América a finales del siglo XIX y principios del siglo XX.

Cursó estudios de contabilidad en Barcelona, donde conoció a Carmen Adena, joven uruguaya, hija de emigrantes catalanes, con la que contrajo matrimonio en Montevideo en 1886. En la capital uruguaya, Artal trabajó como periodista en el diario El Busilis, llegando a ser su director gracias a sus conocimientos financieros. Posteriormente trabajó como gerente de la Banca de Reus, al tiempo que comenzó a interesarse por el arte, impulsado por la notable colección que heredó de su familia política.

Tras un paréntesis en España en 1891, regresó a Buenos Aires en 1896, donde comenzó una intensa labor como promotor de arte, comercializando pintura española del momento a través de la galería Witcomb, con una extraordinaria acogida y éxito.

 En 1900 visita España y es retratado durante su corta estancia en Madrid por Sorolla, quien siempre ocupará en sus muestras el sitio de honor y con el que mantendrá una fecunda amistad.

El prestigio social alcanzado por Artal entre la burguesía criolla y los ambientes empresariales del país como marchante de los principales pintores españoles de la época, se afianzó a través de sus cargos como gerente del Banco de la Plata, presidente de la Sindicatura de la Bolsa Argentina, del Hogar Argentino o de la Cámara de Comercio Española en Buenos Aires, desvelos que agradecería el Gobierno español nombrándole caballero de la Real Orden de Carlos III en 1901 o comendador de la Real Orden de Isabel la Católica en 1902.

Como presidente de la Cámara Oficial Española de Comercio, Industria y Navegación en Buenos Aires, Artal fue nombrado comisario general de la Exposición del Centenario de la Independencia de Argentina, celebrado en 1910. La ceremonia inaugural contó con la presencia de la infanta Isabel, tía de Alfonso XIII, atendida en todo momento por el propio Artal. La concesión del título de conde de Artal en 1912 por parte de Alfonso XIII tuvo mucho que ver con sus desvelos para el éxito del citado evento, junto a su continua labor divulgadora en pro del arte hispano.


Fotografía de José Airtal con el cartel del Centenario de Argentina

En 1913, tuvo lugar la última exposición de las que periódicamente organizaba y decidió regresar a Europa. Instalado en 1914 en París y luego en Biarritz, al estallar la Gran Guerra marchó a San Sebastián, ciudad en la que murió en 1918 por causa de la llamada “gripe española”.

 

La llegada del rey carlista Carlos VII a Montevideo se realizaba dentro de la gira que desde hacía meses Don Carlos había emprendido por tierras americanas, una vez convaleciente y en recuperación su hijo Don Jaime de la grave enfermedad que había hecho temer por su vida. Con anterioridad a la prevista llegada a Montevideo, el monarca carlista había visitado Panamá, Bolivia, Perú y Chile.


Don Carlos fotografiado durante su visita a Chile

Tras visitar Uruguay, según la crónica de Artal, el rey pasaría después a Argentina, para dirigirse más tarde a Brasil, desde donde embarcaría en Río de Janeiro para regresar a Europa. Con este viaje, Don Carlos pisaba todas aquellas tierras en las que había ondeado durante siglos la bandera de España y que tan desconocidas habían sido para los miembros de la Casa Real española.  En un viaje previo, el derrotado pretendiente carlista había recorrido Estados Unidos, México –“si no hubiera sido español, hubiera querido ser mexicano”, diría después Don Carlos- , Venezuela, Ecuador y Colombia, quedando su corazón prendado para siempre de una Hispanidad inseparable del ser de las Españas.  

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